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La bolsas se desploman a niveles del 2008, se habla de una presidente aislada, el tema de los inmigrantes lo viralizan con una espantosa imagen de un niño sirio muerto en una playa boca abajo, uno a uno va cayendo toda la cúpula política del país por boletas indebidas, robo. Santiago caótico, nudos viales que como siempre terminarán siendo insuficientes, camiones rumbo a la Moneda, el fantasma del 72, el mercado minorista cerrando puertas a lo loco, inflación, brotes delictivos como pocas veces vistos….HORROR!!

Ya de leer todo esto, uno queda como inmovilizado. Reaccionemos. Las bolsas se acomodarán, la presi o retoma el mando o se lo da a Lagos el 11 de Marzo para que este ordene la casa en dos años y se reelija. Total, es constitucional. Europa tendrá que balancear el tema de los inmigrantes entendiendo que el exceso es respuesta a los años de exceso colonialista. La política seguirá siendo inmunda, perdonazo tras perdonazo así ha sido siempre, los camiones retomarán sus rutas un poco más seguros, el retail seguirá destruyendo la vida de barrio y al pequeño emprendedor, los precios se ubicarán después del 18 y habrá que sacar a los milicos a la calle si uno ya no puede dormir tranquilo.

¿Uno? Uno va a tener que seguir levantándose todos los días a parar la olla, ver nuevos horizontes y nichos económicos, pagar gastos comunes, luz y gas, su Netflix y un par de catimbas para que no se diga que los zapatos son lo único viejo que se nos nota. Tanto alarmismo solo atrae más paranoia, y de eso ya estamos curtidos.

Yo solo sé que si no trabajo no como, y si no como, no cavilo.

Empeñado como estoy en hacer de mi nueva residencia en El Guarda Muebles del Palacio de Versalles, una página de venta online preciosa, opto por enterarme de las calamidades de oídas, y dejarlas por un rato en un archivo residual que ya retomaré en su momento. Y aunque suene duro, si es que. De tragedias ya estoy hasta el copete y vivo el día a día con un optimismo cartesiano y pragmático. Evito ver noticias y leer prensa escrita; tras lo vivido el año pasado simplemente me repugna.

Así el estado de las cosas, mi vida se limita, que no es poco, a trabajar, trabajar y trabajar, y recibir a mi pareja cada tanto para que me recuerde que para placeres carnales y dormir cucharita tan bien es bueno ciertas medidas dosis.

Me saco la cresta a diario, pero ahora con un fin muy concreto y preciso. Lograr la calidad de vida que siempre quise.

¿Dónde? El Palacio de Versailles. Sí, el mismo. Con su status soy el más espectacular del mundo, después de mi el diluvio, sigan copiándome, adórenme, venérenme, úsenme para el caudal de millones de selfies que todos se hacen a diario en sus jardines. Y ok, algunos privilegiados, tú también Alsina, vivan en el Guarda Muebles del mismo, convertido hoy en 30 departamentos preciosos con vistas a los jardines

¿Cuándo? Desde ya hace 4 meses. “Vini, vidi, vinci” soy inquilino por tres años de un precioso depto de 100 mts2 en lo que antiguamente se entendía como el depósito de los muebles y objetos que se inventariaban para entrar o salir del Gran Castillo. Viaje mediante con mi querida sobrina, llaves ya en mano, bicicleta a la puerta y el gran desafío de ” A ver Andrés!!, vive un médico, un escultor, un arquitecto, y si, todos se pavonean con sus amigos de una dirección no dirección única en el planeta. Pero tú llevas haciendo muebles hace 25 años, la conexión con el lugar es exponencialmente aún más fuerte.

¿Entonces? Uno más uno, crear una página de venta online, El Guarda Muebles de Palacio, donde con alianzas estratégicas, la palabra sociedad me da prurito, poder acercar mi talento, con la grandiosidad de Versailles y el buen hacer de profesionales ligados a la decoración, un sinfín de productos que podrás tener en tu living o comedor o dormitorio, con un solo click en el carruaje de compras de la página -no pretenderán que aparezca un carro de supermarché!

¿Desafío? Estoy descuevado. Recibo las colecciones, firmo alianzas estratégicas con decoradores acá y en Argentina, y posiblemente en EEUU y Alemania, mando a manufacturar aquello que los otros no pueden proveerme, no olvidemos que se trata de mi casa, el negocio es virtual, mi departamento será mi templo. Hoy mirando la fuente de Neptuno, mañana la de las torres de Tajamar, whatever, no paro.

El sello Alsina no puede estar ausente de un mega proyecto así, amén de que Versailles no es fácil de decorar, todo puede caer fácilmente en un registro caóticamente pretensioso. Obeliscos, mesas tambor, otomanes, lámparas, grabados maravillosamente enmarcados, todo llega para inventariarse y partir en el Spirit of Glasgow, a un nuevo amanecer, como canta la Tigresa del Oriente. Tengan claro que todo ya está listo y enviado. No olviden que vivo expuesto a la inquina de las cuatro locas que mandan mails para todas partes, aquellas que me cambiaron por su desayuno hace mucho, pobres, porque no me pudieron comer como quisieron, la noche anterior en una cena romántica. Aquellas que leen esto, anotan todo a primera hora, se juntan para ver que pueden hacer después de lo que ya no consiguieron. Sufren de anorgasmia y son malvadas. A qué negarlo, toda historia tiene que tener su dosis de brujas revuelve pócimas.

¿Calidad de vida dijiste? Pero si estás de cama Alsina!! Si,Pero ya probé la galletita. Y esta amerita cualquier escollo o sacrificio. Salir en tu bicicleta por las mañana a comprar naranjas y papines al huerto del rey, el mismo donde Luis XIV mandara a plantar su comida diaria. Hacer picnic en el Gran Canal con tu canasto lleno de exquisiteces compradas en Galoupeau, viendo como pasa la vida por el puro placer de ver la ordenanza de bosques, fuentes y estatuas. Ir a pasear al Sendero de los Sentidos, fuera del Museo de Perfume, leer un libro mirando desde el Botánico el Dominio de Madame Elisabeth, tomar el té en el Museo Lambinet, un trago en el Trianon Palace o simplemente una Coca Zero en la quietud de tu histórico depa escuchando a Lully, el compositor de la Corte.

¿Hueveo? Tomar un taxi o metro e irse a París, 20 minutos, para reencontrarme con mis amigos cuicos socialistas de Saint Germain, o recorrer las galerías del Marais, o volver a entrar al Jacquemart André a tomarse un café con el ruido de la nada. ¿Más hueveo aún? Eurostar y a Londres por el día, Harvey Nichols, Walton Street y high tea en el Dorchester. Saint Pancras y a casita tarde noche. Como pueden ver, cualquier sacrificio vale ampliamente la pena.

Nada es gratis, todo cuesta horrores. Pero el disfrute, al menos el mío, llegó a su clímax. No estamos hablando de platas, ni de sexo ni rock n roll. Estoy cerca de llegar a la paz espiritual y al derecho ganado a vivir rodeado de estética y cosas lindas. Egoísta. Pero ni tanto, al menos mientras los siga teniendo informados. Au revoir!!