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Las mujeres, con el paso del tiempo y producto de su esfuerzo, han logrado que hoy se viva de forma distinta a como era antes: no somos iguales a nuestras madres o abuelas y no lo seremos de nuestras hijas. Hay tres generaciones que hoy se cruzan, las que nacieron entre 1945 y 1960: que pertenecen a la llamada generación “W”; las que nacimos entre 1961 y 1980, que somos la “X” y quienes nacieron entre 1981 y 1995 que son la “Y”.

ONU Mujeres Francia realizó un estudio con 2.300 mujeres, de 108 países del mundo, para identificar los cambios vividos frente a los derechos de estas.

Mientras que en los años 40 y 60 se luchaba por el derecho a voto, hoy, las jóvenes pueden decir lo que piensan a todo el mundo a través de un post en twitter. Como lo hizo la joven palestina Farah en plena guerra de Gaza, informando de toda las atrocidades vividas por su pueblo.

Sin duda que se ha avanzado, hoy existen más derechos, mayor equidad y valorización de la mujer en la sociedad, sin embargo, queda mucho por hacer en Latinoamérica, África y países del medio oriente, donde todavía se vela por algo tan básico como la educación, salud, el derecho a elegir pareja y el no ser maltratada por un hombre.

No es en vano que la joven pakistaní Malala haya salido este año premio nobel de la paz por su defensa, incluso arriesgando su vida, de la educación y respeto hacia las mujeres. Y que las reconocidas actrices, embajadoras y voceras de ONU Mujeres, levanten la voz para defender los derechos aún no alcanzados por muchas mujeres del mundo.

Aún con diferencias, todas las mujeres de estas generaciones buscaron o buscan igualdad de género y apoyo. Las W lo hicieron como lucha, en un entorno muy hostil y predominantemente masculino; las X lo hemos hecho de forma más pragmática, creando movimientos y esforzándonos por alcanzar el anhelado equilibrio entre familia y trabajo. Y las “Y” lo hacen de forma más informada, tienen las redes sociales a su favor, son conquistadoras del mundo, donde la gran diferencia es que estas incorporaron a los hombres en la defensa de los derechos de las mujeres. De ahí el aplaudido discurso de la joven actriz inglesa Emma Watson, encabezando la campaña He for She.

Se dice que las mujeres de hoy son más felices, se han sentido menos discriminadas, tienen mayor acceso a educación y trabajo. Hoy, se puede escoger entre tener o no hijos, se comparte el trabajo doméstico con la pareja, se elige la profesión y se pueden estudiar todas ellas, la política ya no es exclusiva de los hombres, tan sólo en Latinomámerica hay tres presidentas mujeres y aumenta cada año la cantidad de parlamentarias, alcaldesas, ministras…

Si bien se ha avanzado, las mujeres siempre sentimos que “no lo tenemos todo”, ya que al cumplir con múltiples roles, siempre faltan horas para dedicarle a los hijos, a la casa, a la pareja y al trabajo. Muchas manifestaron sentir mucha presión por querer ser perfectas y una gran frustración por no lograrlo. El 46% señaló que por motivos familiares debieron dejar su carrera profesional de lado; el 52%, que no ha progresado de igual forma que su pareja en el ámbito laboral y el 41%, que no recibe un mismo salario para un mismo cargo. Los porcentajes del estudio reflejan que aún queda camino por avanzar, donde todas las generaciones debemos aportar para ello, sumar experiencias, sea en forma de lucha, movimiento, filosofía… para que algún día una llamada generación A o Z entregue mejores resultados respecto de sus derechos alcanzados, y señale que se sienten tremendamente felices, valoradas, respetadas y por ello, orgullosas de ser mujeres.